¿Cómo prolongar la cosecha de la huerta en septiembre?: 5 consejos prácticos en Galicia

como prolongar la cosecha en septiembre

Septiembre es un mes de cambios en la huerta. Las temperaturas comienzan a bajar, los días son más cortos y poco a poco vamos dejando atrás el verano. Pero eso no significa que tengamos que dar por finalizadas las cosechas.

Tomates, pimientos, calabacines, judías y otros cultivos de verano aún pueden seguir produciendo durante varias semanas si les prestamos un poco de atención.

De hecho, septiembre es un momento de transición en la huerta gallega: mientras aprovechamos las últimas cosechas del verano, también podemos comenzar a preparar el terreno y pensar en los cultivos de los meses más frescos.

Si aún tienes plantas productivas en tu huerta, estos cinco consejos te ayudarán a prolongar la cosecha y aprovechar mejor las últimas semanas de la temporada.

A medida que avanza la temporada, las plantas acumulan hojas viejas, secas o dañadas. Retirarlas ayuda a mantener la planta más aireada y facilita que podamos detectar a tiempo posibles problemas sanitarios. En las plantas de tomates o pimientos, por ejemplo, conviene retirar las hojas más próximas al suelo o aquellas que presentan amarillamiento.

En Falcón Agroalimentaria vemos con frecuencia que la humedad nocturna de septiembre en Galicia, combinada con follaje denso, es la principal causa de la aparición repentina de mildiu o la botritis. Eliminar el follaje innecesario protege las partes sanas que aún están produciendo.

Un pequeño paseo por la huerta cada pocos días los permiten detectar muchos de estos problemas antes de que vayan a más.

En septiembre ya no tenemos las mismas necesidades de agua que en pleno verano. Las temperaturas son más suaves y, además, en Galicia pueden comenzar a llegar las primeras lluvias.

Por ello, lo mejor es observar el estado del suelo y de las plantas antes de regar, en lugar de mantener automáticamente la misma frecuencia que durante los meses más calurosos.

Cuando sea necesario regar:

  • Hazlo directamente en la base de la planta.
  • Evita mojar innecesariamente las hojas.
  • Comprueba primero si el suelo conserva humedad.
  • Búsqueda que el agua no quede encharcada.

Un error bastante habitual en esta época es continuar regando con la misma frecuencia que en julio o agosto. Pero cuando llegan noches más frescas y húmedas, ese exceso de agua puede acabar jugando en contra.

    Las plantas llevan varios meses en la huerta y pueden estar más debilitadas por el esfuerzo de toda la temporada. Por ello, este es un buen momento para revisar con calma los brotes nuevos, el envés de las hojas y los propios frutos.

    Busca señales como:

    • Hojas enroladas o deformadas.
    • Pequeños insectos agrupados en los brotes.
    • Manchas en las hojas.
    • Frutos dañados o con zonas blandas.
    • Presencia de melaza o residuos pegaxosos.

    Detectar un problema cuando aún afecta la pocas hojas es mucho más sencillo que intentar controlarlo cuando ya se extendió por toda la planta.

    Y recuerda que no todos los insectos que encontramos en la huerta son perjudiciales. Las mariquitas, por ejemplo, son grandes aliadas frente a los pulgóns, por el que antes de actuar conviene identificar bien el que estamos viendo.

    Si quieres aprender a reconocer y actuar ante las plagas más habituales de la huerta, puedes consultar nuestra Guía completa de plagas de verano, donde explicamos cómo identificarlas, cómo prevenirlas y qué hacer cuando aparecen.

    Prolongar la cosecha no significa intentar mantener indefinidamente los cultivos de verano. Cada planta tiene su ciclo y llegará un momento en el que será mejor retirarla y dejar espacio para los cultivos de la siguiente temporada. Pero no es necesario esperar a que la huerta de verano final por completo para comenzar a preparar el otoño.

    Septiembre es un buen momento para ir planificando nuevos semilleros y plantaciones de cultivos más adaptados a las temperaturas que vienen. Mientras seguimos recogiendo tomates, pimientos, calabacines o judías, ya podemos comenzar a pensar en el qué queremos cultivar en los próximos meses.

    Si aún no preparaste la huerta para este cambio de estación, puedes consultar nuestra guía para la Preparación de la huerta para el otoño, donde explicamos cómo organizar este cambio de temporada, desde la limpieza de los bancales hasta la preparación del suelo.

      • Abonar con exceso de nitrógeno: Estimula brotes tiernos sensibles al frío y a las enfermedades en lugar de ayudar a la maduración de los frutos.
      • Mojar las hojas al regar al atardecer: La humedad acumulada durante la noche favorece el desarrollo de hongos patógenos.
      • Mantener plantas ya agotadas o totalmente enfermas: Actúan como foco de infección para el resto del huerto y para las nuevas plantaciones de otoño.

      Muchas veces, el amarillamiento de las hojas o la caída del fruto en septiembre pueden deberse tanto a un exceso de riego como al ataque inicial de un hongo o plaga, y no siempre es fácil acertar con el diagnóstico.

      Si tienes dudas sobre el estado de tus plantas, acércate a nuestro centro Falcón Agroalimentaria en Lugo. Puedes traernos una hoja afectada, una fotografía del cultivo o un fruto dañado; nuestro equipo analizará tu caso para ayudarte a identificar la causa exacta y orientarte sobre el manejo o tratamiento más adecuado.

      La llegada de septiembre no tiene por que significar el final de la huerta de verano.

      Con cinco hábitos muy sencillos —mantener las plantas limpias, adaptar el riego, ayudar a los últimos frutos a madurar, revisar posibles plagas y comenzar a planificar el siguiente cultivo— podemos aprovechar mejor las últimas semanas de producción. Y al mismo tiempo, podemos comenzar a preparar la huerta para lo cual está por venir.

      Porque una de las cosas bonitas de tener una huerta es precisamente esa: cuando una cosecha está llegando a su fin, otra ya puede estar empezando.

      Cada época del año trae nuevos trabajos para la huerta y también nuevas oportunidades para seguir cultivando.

      En Falcón Agroalimentaria llevamos años acompañando a las personas que disfrutan de la huerta en Galicia, ofreciendo productos y asesoramiento para cuidar las plantas, mejorar los cultivos y aprovechar cada temporada.

      Porque sabemos que cada huerta es diferente: el clima, el terreno, la orientación o mismo el tiempo que podemos dedicarle hacen que no existan recetas únicas.

      Por ello, queremos compartir contigo consejos prácticos y sencillos que puedas aplicar en tu propia huerta, adaptándolos siempre a sus necesidades.

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